No se si a ti te pasa, pero a mi con los años se me va oxidando la memoria, y necesito anotar todo lo que no quiero olvidar. Recuerdos, ideas, pensamientos… Llevo años coleccionando cuadernos que dejaba en blanco y ya empiezo a rellenarlos.
Es curioso, antes me daba pena escribirlos. Quería verlos inmaculados y nada me parecía lo suficientemente importante para profanarlos. Ahora los veo mucho más interesantes cuando los escribo, porque además de ser bonitos han adquirido alma.
Este año tenía ganas de hacer cuadernos personalizados y sin anillas. Como los que usaba en el cole. Más ecológicos y cómodos. Y por supuesto con el aspecto que se me antoje. Así que me animé y me puse a experimentar como crear un imprimible para poder compartirlo con vosotros.
He preparado dos versiones para que todos podamos disfrutar. La opción infantil está dirigida al entretenimiento de los niños pero también a que trabajen un poco la imaginación.
De niña pasaba horas jugando con maquetas y muñecas de papel. Era muy entretenido y podía llevarlas a cualquier sitio con comodidad (las muñecas claro, las maquetas eran harina de otro costal). Me parece una tradición preciosa y digna de transmitir.
Pero los mayores también tenemos nuestro DIY.
Este cuaderno es solo un ejemplo, claro. Como algunos os iréis imaginando ya, tengo algunas conexiones con Inglaterra y suelo inspirarme en su cultura con algunos proyectos. Pero ¡Imaginación al poder! Dibuja, diseña y diviértete personalizando el tuyo.
